El otro día viajaba en tren y levanté la vista del libro que leia para ver a un ciruja que, mientras comia un pan viejo, le compró, con las pocas monedas que tenía encima, una estampita a una chica que pasaba con su bebé.
Eso es patria.
De mis viajes y otras yerbas
Porque siempre es mas interesante el viaje que el destino final.
sábado, 25 de mayo de 2013
sábado, 27 de abril de 2013
El otro 18A
Sabía lo que
buscaba, porque para entrevistar a las viejas de collares de perlas estaba
Cynthia García. Lo encontré: gente sencilla, gente humilde, gente que no levantaba
la bandera ni de Macri, ni de Carrió, ni
de De Narváez, ni los necesitaban. No
buscaban cámaras. Parecían sentir que habían hecho toda su vida y se las
estaban robando.
Me acerqué como
pude a la puerta de la quinta.Un tipo grande agitaba con cantos y todos a su
alrededor formaban un circulo. ¿Quién era? No podía avanzar, pero me dio una
espina cuando por una de las calles laterales a Maipú entró una murga y se
ubicó a su lado. Enseguida reconocí a uno de los pibes que sostenía el bombo,
vivía cerca de casa,en una villa muy chica que data desde la época del Japonés
García y que nunca nadie se encargó de mejorar.
No
había globos y los carteles estaban pintados a mano, no era pintoresco como en
el centro, tal vez por eso tampoco había cámaras, salvo un camarógrafo de TN, y un
rato de Telefé.
¿Qué era lo que hacía
que en plena zona norte de Buenos Aires se abrazaran dos viejas de notoria
diferencia de status social sin importar nada? Tenían los ojos llorosos- Alcancé a escuchar la
conversación: a la que parecíamás pobre le habían matado al hijo colectivero en
la puerta de su casa en Villa Adelina.
La seguridad y la Justicia se habían encontrado en Olivos, o al menos,
eso decían sus carteles, hechos en hojas de impresora y que se habían colgado
del cuello con una cinta.
Dos cuadras más
arriba una madre con su hijo en brazos sostenía una pancarta: “Dejame algo para
cuando crezca”. Al lado se ubicaba otra, hecha con marcadores y sostenida por
unos pibes con pinta de universitarios, en la que habían escrito “La corrupción
mata a los más pobres”.
Seguí caminando.
-Como Evita no va
a haber ninguna- escuché decir y me paralicé. -Ella lloraba por nosotros. Yo
vivía en La Pampa, le escribíamos cartas y a los días nomás: el tren con ropa-.
Ya no había dudas: al Gobierno le estaba
llorando una peronista de la línea de Eva, de las sentimentales, que no pudo
llegar a pagar la luz del mes. Al gobierno le reclamaba una descamisada.
Probablemente
nunca nadie del gobierno se entere (¿se interese?) lo que pensaba esta viejita
peronista. Cámaras no había, adentro de la quinta sólo estaba el jardinero y el
congreso estaba lejos. Las redes sociales, tan celosamente reservadas al público
joven, estaban en su mambo, discutiendo la validez de las chicanas de 678. A
nadie le importó la otra marcha, la otra realidad, la que duele.
O tal vez si, y
este sea el comienzo.
Y si el lujo es vulgaridad, entonces en esta marcha lo
austero se convirtió en auténtico, y lo auténtico en un signo de legitimidad.domingo, 10 de marzo de 2013
Con incertidumbre
Me subí y no había nadie, un 60 casi vacío era una bendición o una pesadilla. No era hora pico, no había nada, ni emoción. El 60 siempre me emociona, es una montaña rusa, va saltando, y ves gente, mucha gente. Es una licuadora de razas y costumbres y gente que va a Constitución y a Recoleta. No esta vez.
Me senté y me puse a leer Foucault, la resolana me mataba, y una chica bailaba al son de la música que salía de sus auriculares, no alcance a escuchar bien pero creo que era reguetton. El chofer la miraba por el espejo y quise ser ella , despreocupada, desenfrenada, sin vergüenza y tetona. Tenía que terminar el libro . Pensé que de viejo las tetas se caen o te agarra alzheimer y te olvidas de todo. Que desperdicio es crecer.
Dejé que el viento me despeinara, no me até el pelo, se me enredaba y no me importaba, estaba dispuesta a ser, aunque sea, un poquito rebelde como la chica que bailaba.
*
"Los mecanismos de poder son muchos más amplios que el mero aparato jurídico y legal, el poder se ejerce mediante procedimientos de dominación que son muy numerosos" , había llegado a la pagina 41 y eso decía Foucault, después iba a agregar que "la vocación del estado es ser totalitario, tener el control exhaustivo de todo", además de que "el señalamiento del peligro es una nueva forma de poder" y que "el poder recluta sicarios para imponer sus objetivos políticos". Cerré el libro. Andrada, y el que habían mandado a ejecutar los cuatro balazos, me hacían doler la cabeza.
" En quince días encontraremos a los responsables" o mataremos a los testigos, lo que sea mas fácil.
*
Cerca del Dot se subió una pareja a los besos, -el amor siempre triunfa- pensé, pero alcancé a ver mas allá: era un amor extraño, no se querían , no se miraban con complicidad, parecían críticos de ellos mismos. Un amor que no iba a durar mas allá de un viaje, y enseguida se me vino a la cabeza Lubertino, me la imaginé en TN apoyando a Scioli y me reí sola.
*
Ya en el parque Las Heras se subió un señor mayor. Era uno de esos hombres, me gusta decirles changos, que no sabía de que iba a vivir mañana pero que hoy se había calzado una bordeadora al hombro y era jardinero, estaba quemado del sol y tenia arrugas, era del norte, y no tenia sube, pagó el boleto mas caro que yo. Atrás una señora que quería darle un billete al chofer porque hacia mucho que no viajaba en colectivo. -Que es eso? Una tarjeta de crédito?- Pase señora.
*
Estaba llegando a Balvanera, lo olfateaba, lo presentía o tal vez haya sido que vi un grupito de ¿Judios-argentinos? ¿Judios- judios? ¿Argentinos-argentinos-judios-judios? Bueno, ustedes saben , esos incorregibles que quieren justicia por un atentado terrorista en el que murieron sus pares religiosos.
"Van a matar al hijo del presidente y va a estar indirectamente relacionado con el atentado a la embajada y a la mutual, necesito hablar con alguien, en lo posible con Carlos" .El texto que analizaba la carta, fechada por Correo argentino dos meses antes de la muerte de Carlos Menem jr, seguía y nombraba una venganza siria que consta de tres atentados, todo encajaba y Menem lo sabia, "Zulemita, estas bien?" le había preguntado a su hija, por teléfono, un presidente desesperado minutos después que se supiera lo de la Amia.
"Hoy es un dia muy triste PARA EL PUEBLO JUDIO" No, no fue Pichetto, fue Menem.
*
Con tantos pensamientos dándome mas vueltas que el 60 no me percaté de que el colectivo se había llenado. No pasaba muy seguido a esa altura, pero tampoco había mucha ciencia, a la gente no le alcanzaba para pagar el subte. Saqué la cuenta rápido el jardinero que se subió juntaba las monedas de 10 centavos para pagar el bondi, un viaje a $3.50 ida y $3.50 de vuelta , hacían $7 , ¿Una comida del Indec? Muy probablemente no, ambos valores, los impuestos por el Gobierno de la Ciudad y los del Indec estaban muy alejados de la realidad. Los precios suben a tasas chinas y el bolsillo.. bueno , sigue siendo bolsillo, que a lo sumo servirá para guardar un teléfono pedorro ensamblado en Tierra del Fuego.
La forma de dominación del estado de la que hablaba Foucault, ahí estaba, en frente mio, con un montón de resignados viajando parados después de infinitas horas laborales, y quien sabe cuantas más para llegar a sus casas. Ciudadanos obligados, sin opción de decidir.
*
Con la incertidumbre de saber si se come o no, no se puede elegir.
Con la incertidumbre de saber si se come o no, no se puede proponer el voto por jurados, muchos menos la elección popular de jueces.
Con la incertidumbre de saber si se come o no, no puede hablar de reforma constitucional.
Con la incertidumbre de saber si se come o no, no se puede ser objetivo.
Con la incertidumbre de saber si se come o no, no se puede hablar de erradicación del narcotráfico.
Con la incertidumbre de saber si se come o no, la inseguridad no desaparece.
Con la incertidumbre de saber si se come o no, no se pueden debatir ideales.
Con la incertidumbre de saber si se come o no, no se es libre ni soberano.
*
Me bajé en Junin y Lavalle.
viernes, 15 de febrero de 2013
Doña Rosita, reloaded
Doña Rosita lleva batón y es regordeta, tiene el pelo prolijamente blanco y es chiquitita, tiene incontables arrugas, casi tan incontables como sus años y habla fuerte, a los gritos . En realidad no se si se llama Rosa, el nombre se lo puse yo porque está de moda entre los ¿periodistas? ¿escritores? ¿bolaseros pagos? de Página/12. Las Doñas Rositas medio que molestan, y esta en particular, ya lo hacia en demasía.
Dígame Doña Rosita, no cree que está vieja para viajar en tren? Por qué no se toma un taxi que es mas cómodo para su edad? A mi no me venga que la jubilación no le alcanza porque le congelaron los precios.. ¿Qué mas quiere? ¿UNA RAMPA PARA SUBIR POR SUS PROPIOS MEDIOS? Deje de molestar Doña Rosita, que hay cosas mas importantes como el abrazo de Forster al ombú de la 9 de julio.
Se necesitaron de tres hombres y una mujer que la sostenía desde atrás para que Rosita subiese al Belgrano Norte, perteneciente a la empresa Ferrovias, concesión otorgada por el Estado Nacional al grupo Emepa cuyo dueño con el 91% de las acciones es el abuelito multimillonario: Banjamin Gabriel Romero. Todo un personaje el abuelito de Heidi. Porque resulta que Benja era un chatarrero roñoso, que supo ser fana fana de: los radicales, los peronistas de derecha, de izquierda y básicamente de todo lo que se moviera y le generara algunos milloncitos mas, asi fue como paso de un dos ambientes en el Bajo Flores a un piso entero en Avenida Alvear,en el que no le escatimó en lujo y gastó, casi casi, lo que Boudou en su despacho. Como todo rico fanático de los gobiernos de turno, Don Benjamin es ahora íntimo kirchnerista, algo así como un camporita pero sin tanto compromiso social, sino preguntenle a Doña Rosita. Y la verdad que con este gobierno, la esta pasando genial, porque no sólo es socio mayoritario de Emepa,en donde agrupó a: Ferrovias ( trenes) , Hidrovias(dragado y balizamiento de vías navegables), Ferromel y Herso ( construcción y mantenimiento de vías ferroviarias y equipamiento de trenes), y Ferrocentral (trenes de larga distancia)- ademas de algunas empresitas agropecuarias, con un par de hectáreas de campos, que no dudo en posicionar de manera tal que el Belgrano Cargas le sea de suma utilidad para trasladar la soja al puerto- sino que también es socio accionista de Ugofe, empresa que administra y controla el Ferrocarril San Martin. A la larga lista de pymes agreguemos que el Estado- a.k.a: Jaime sigue atrás de los negocios del transporte público- le otorgó la concesión de los ferrocarriles que después del pequeño desliz de 51 muertes no le quedo mas remedio que sacarselos a otro amigo: Cirigliano, y darle a Romero un porcentaje generoso en las acciones de TBA. Para resumir, en cualquier estación de Ferrovias no te cargan la SUBE, porque es mucho quilombo y ni se molestan en atraer pasajeros porque tienen el monopolio del transporte ferroviario de Argentina. Si, monopolio, como Clarín.
Pero volvamos a Doña Rosita, en 2007 (DOS MIL SIETE) el senado aprobó un fallo en el que se le otorgaba a Ferrovias un plazo de 90 (NOVENTA) días para adecuar sus andenes con rampas fijas para personas con capacidad reducida, ademas de, por lo menos, una rampa móvil por formación.
Vos viste la rampa? Porque ni Doña Rosita ni yo, tuvimos esa suerte.
-Disculpame, no hay una rampa para que pueda subir la señora? - me salió medio patotero y el empleado se me quedó mirando
- Rampa? che Juan, hay rampas en el tren?
- Mirá si va a ver rampas, vo´
Era la respuesta que necesitaba.
Ya había escrito en alguna ocasión sobre esto, sobre los derechos de las personas a transitar libremente, a disponer de su cuerpo, y a vivir dignamente, y sobre como no se cumplían, sobre como quienes no gozaban de plena salud física debían, a fuerza de voluntad, rebuscarselas para subir el cordón de una vereda, que ademas se encontraba en mal estado. En ese entonces me ayudó la gente de Acceso Ya, una organización sin fines de lucro y con alcance tan sólo en la Ciudad de Buenos Aires, que se encarga de recibir denuncias, y hacer relevos, ayudados por ciudadanos, de la cantidad de rampas en mal estado o inexistentes tanto en calles, como en escuelas e instituciones públicas. Así fue como me lleve la sorpresa que cerca de 200 escuelas primarias no contaban con rampas de acceso para alumnos discapacitados y la alegría de, más tarde, enterarme que, gracias a la acción de la organización, 176 escuelas ya estaban en proceso de adecuación de las nuevas rampas.
El tema es que los relevos y las denuncias deben hacerse a un servicio público y ahí, la burocracia mata, da dolor de espalda, de cabeza y empeora cuando el ciudadano no sabe a quien putear primero y no hay organizaciones que se encarguen de ello.
Probablemente Doña Rosita nunca sabrá que Ley Nacional N° 24.314 la ampara como tampoco nunca sabrá que debía presentar una denuncia ante Ferrovias, o capaz que si , pero a Doña Rosita no le quedan muchos años y no tiene ganas de ir de paseo a un holding económico, esta harta de que la paseen.
El problema es cuando atrás de Doña Rosita intenta subir una madre con sus bebé en cochecito y tampoco puede.
sábado, 9 de febrero de 2013
De mis viajes y otra yerbas
Me tome el tiempo para visitar blogs de viajes
y similares, ahí estaban… saltando con
sus balis en alguna escalinata del Machu Pichu, sacándose fotos con niños
indios o en la quinta avenida frente a
tiendas carísimas que muy probablemente les hayan negado hasta la
entrada.
Entonces me decidí.
En mi blog no
habría Torres de Pizza, Eiffels o Plazas madrileñas, relataría mis viajes en colectivo,
trenes y subtes , mis paseos por el conurbano y la capital y mis visitas a
espacios e instituciones públicas.
O parte de ellos,
porque siempre llevo conmigo la incertidumbre de saber si llegaré a destino , o
si me atenderán como ciudadana.
De aquí en mas,
mis crónicas.
*
No quería salir
de casa, eran las 11 de la mañana y se me estaba haciendo tarde, estaba el
noticiero prendido y la pagina de La
Nación abierta, mi inconsciente se preparaba para indignaciones posteriores
Salí, a regañadientes,
pero salí. .El destino era Aduana Argentina, entre Antártida argentina y
Lituania, pleno Retiro.
Me tome el 19 y
el chofer me saludó, sospecho que, como a mí, le habré resultado familiar, era
de hacer ese mismo viaje todas las semanas y siempre lo postergaba para el mismo horario.
Llegué a la estación del Belgrano y algo me cautivó: estaba limpia, detalle no
menor para un peatón acostumbrado a patear montañas de basura. Una estación
limpia era algo digno de dejar asentado.
Me prendí un
pucho y me fijé la dirección del viento para posicionar el Marlboro de manera
que el humo no le llagase a la viejita con joroba que tenia a mi lado.
Me dio lástima
dejar la colilla en el suelo inmaculado, así que la apague y la tiré al tacho, en el
mismo momento en el que veía, desde lejos, el tren acercarse.
-Está hasta las
bolas-lamenté en voz alta al notar que había personas viajando en las
escaleras. Me salió del alma y sonó a quejido. La viejita de joroba me sonrió.
Conté los vagones
y me subí al quinto, porque si hay algo que aprendí es a no amontonarme en el
primero, no vaya a ser cosa que algún funcionario se burle de mi en conferencia
de prensa.
La sorpresa me la
lleve una vez adentro: había decenas de asientos vacios.
-Acá corre más
viento-le recriminó un pasajero al guardia que intentaba cerrar la puerta. Mas
viento y más peligro, pensé.
El guardia se fue
y los rebeldes volvieron a sentarse en la perta, pero eso ya no me indignaba
porque me había predispuesto a escuchar
el cántico de una nena que intentaba vender libritos para colorear. Lo rezaba
con una memoria que hubiese impresionado hasta al mismísimo Funes de Borges
Tenía 9 años y
era descendiente de alemanes, no me cabía dudas; ojos verdes, rubia, alta y
facciones que me recordaban a alguna virgencita provincial.
Nadie de ese vagón
le compró un librito y yo me quedé con el usual resentímiento hacia mi misma por no saber nunca que es lo
mejor, si darle o no plata, si llamar a esa línea para ¿denunciar? ¿ Denunciar
a quién? ¿A la chiquita? ¿A dónde se la llevan? ¿Y los padres? ¿Te atienden en
esa línea?
No se, no se que
hacer en esas situaciones y me pongo mal, muy mal.
Ahora estaba
dedicada a mirar por la ventana.
Mucho autos
nuevos, limpios y nuevos, me pregunté qué habrán costado , ¿ a cuestas de que teníamos
ese parque automotor impecable? Me pareció
obtener la respuesta en la cara del vendedor de medias, pero no estoy del todo
segura.
Enfrentada a mi
asiento una chica sostenía la mirada perdida, seguramente soñaba despierta. Tenía
cara de cansada, pero no de laburo, cansada de la vida. Cada tanto se agarraba
la cabeza, como si sueño fuese interrumpido por una pesadilla, o por la
realidad misma. Se bajo en Saldias.
Seguí mi rumbo porque todavía faltaba pasar
por atrás de la Villa 31. Pensé que no había vista más escalofriante que la
parte trasera de una villa, porque en si, el frente ya era desolador.
Llegué y me quedé
dos minutos sentada, seguía con la vista fija en la ventana, contemplando, esta
vez, gente amontonada, apurada, empujada. Caminaban al unísono cargando bolsos,
chicos e instrumentos.
Un tipo ofrecía
torta fritas a los gritos y un nene lloraba desconsolado. Yo lo entendía,
porque si hubiese llegado al mundo 6 meses atrás, también estaría aterrorizada
con las caras devastadas de los, ahora, ex pasajeros.
Afuera de la
estación me fue inevitable respirar profundo como quien sale invicto de una
batalla, o cuerdo de un loquero. En este caso, daba igual.
*
Conté unos siete
puestos de chucherías chinas antes de llegar a la esquina para cruzar la Avenida
Ramos Mejía.
El día pintaba
peronista y el puesto de patys y choripanes "La Argentina" lo galardonaba, así que me
senté en la plaza mirando la fuente de agua (ahora adornada con una especie de tótem,
antes adornada con 3 familias enteras viviendo en lo que podría denominarse
como tolderías).
Saque mi teléfono
y chusmee twitter: todo seguía igual, el blue había vuelto a subir, y se
puteaba a Cristina y a Macri con igual entonación.
Habían pasado
cinco minutos cuando se me acercó un barrendero, -Nena que haces acá? Rajá para
la vereda que tenés los ojos muy claros y te van a afanar todo- . Comprendí que
no era día para descansar, le hice caso y se me hizo eterno llegar al otro
punto de la plaza. Crucé.
Podría contarles de la Aduana, pero ¿para qué?
Los que conocen saben que todo en ese lugar, se siente, parece y hasta huele a
nido de ratas. Todo. Y los que no, bueno, no creo que quieran conocer un nido
de ratas, a menos , claro, que se sientan parte de la manada.
Volví haciendo malabares: dos cajas que no debían
caerse, la cartera adelante y los ojos para los costados. Pase por una carnicería
y apresuré el paso, me era físicamente imposible vomitar. Pasé por una
calle(¿calle?) de entrada a la 31. Disminuí el paso. Sonaba cumbia colombiana
de fondo y tres mujeres hablaban y una se sacaba una autofoto.
*
Si quería llegar
a mi casa lo antes posible debía tomar el tren que salía del andén 2, si quería
seguir escribiendo entonces debía tomarme el del andén 3, que recién llegaba. Y
es que Buenos Aires tiene mucho de eso, de libro en el que podes elegir tu
propia aventura.
Quise seguir escribiendo.
*
Ahora ya estoy
adentro, me senté del lado de la ventana como siempre, en los asientos
enfrentados. En diagonal una madre con su hijo comparten un pancho, en frente
un chico lee filosofía, y al lado mío un señor mayor con dolor de rodillas.
Arrancamos de
vuelta. Avanzamos más despacio que de costumbre y el traqueteo me duerme,
intento cerrar los ojos , pero el bocinazo y la rapidez con la que pasó el tren de ida me hicieron
saltar del asiento.
-Tranquila, no
pasa nada , te tenés que traer auriculares como yo, ves?
-¿auriculares?-
- Claro, acá en
el tren todos hacen eso, bah, en todos lados, la gente siempre hace oídos sordos
a los problemas-
Yo los dejo pensando la frase que me dijo el
viejito de al lado porque ahora estamos llegando a Aeroparque y me gusta ver
despegar a los aviones de Aerolíneas Argentinas. No veo ninguno. Despegan?
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